Qué visitar en Amaicha del Valle

Complejo Cultural Pachamama

Un clásico de Amaicha es el Complejo de la Pachamama, en el corazón de los Valles Calchaquíes. Su museo refleja las costumbres y tradiciones ancestrales de la Cultura Diaguita - Calchaquí. Fue inaugurado en 1998 y ocupa unos 10.000 metros cuadrados. Posee cuatro salas dedicadas a Etnología, Geología, Tapices, Pinturas y patio de esculturas.

Iglesia de San Ramón Nonato

Esta Iglesia fue construida por el Presbítero Estratón Colombres a fines de 1.800 con materiales de la zona, tiene un estilo colonial y ha sido sometido a dos restauraciones. Sus techos de madera de cardón con tirantes de algarrobo amparan su única nave. El coro hecho en madera se encuentra frente a un retablo sencillo conformado por un Cristo en la Cruz sobre un paño rojo.
El pequeño recinto se ve desbordado durante cada misa y más aún en la Fiesta patronal de Amaicha del Valle, San Ramón Nonato, el 31 de Agosto.

Fiesta de La Pachamama

Historia. Tradición. Costumbres. Color. Bailes. Todo esto y más es la fiesta de la Pachamama, una de las celebraciones más importantes para los tucumanos y un verdadero atractivo para el turista, quien palpará de cerca las tradiciones y creencias de los habitantes de Amaicha del Valle.
Cada año, durante tres días se congregan en Amaicha miles de adoradores de la Madre Tierra, esa fecunda naturaleza que hace germinar las semillas y madurar los frutos. El ambiente de la fiesta es tan rústico como el del pueblo y sus habitantes.
En torno de la plaza son montadas las enramadas de hojas secas soportadas por maderas, que se denominan pascanas, especie de quioscos típicos en los que el visitante podrá degustar y comprar comidas regionales.
En esta celebración se elige a la Pachamama (privilegio al que acceden sólo las mujeres de mayor edad), que es montada en un trono de piedra cubierto con ponchos o en una carroza adornada, y la acompaña el Yastay (padre de los animales), el Pujillay (el Diablo) y la Ñusta (joven que representa los frutos de la tierra).
El ambiente se impregna de color con el desfile de carrozas adornadas con guirnaldas y reveladoras de la ingenua y fértil imaginación de los vallistos.

Observatorio Astronómico de Ampimpa

En la entrada del Observatorio, hay un cartel que dice “Una ventana al universo”. Nada más cierto. Se puede ver el sol o la luna como si estuvieran muy cerquita gracias a un telescopio que refleja la imagen en una pantalla blanca. Pese a que el popular observatorio Astronómico de Ampimpa puede ser visitado por grandes y chicos, es una oportunidad única para que los niños conozcan y aprendan acerca de la astronomía. Y qué mejor que hacerlo en un lugar rodeado de cerros y montañas que hacen más atractiva aún la visita. El 80 por ciento de las tareas del Observatorio está dedicada a la actividad educativa; hay numerosos profesionales que enseñan a los pequeños decenas de curiosidades del sistema solar y lunar. Se hacen visitas guiadas. Sin duda, una experiencia inolvidable.