Qué visitar en San Miguel de Tucumán

Casa Histórica de Tucumán

Debido al mal estado en que se conservaba, en 1903, se dispuso por medio de un decreto demoler toda la casa a excepción del Salón de la Jura; para resguardar esta construcción se realizó un templete de estilo francés, con rejas y cristales. El curioso templete dejó al salón como una pequeña casita en su interior, a la que se ingresaba tras cruzar un pórtico de rejas y un amplio atrio con palmeras y, a cuyos costados se emplazaron dos altorrelieves de la escultora tucumana Lola Mora. Finalmente, en el año 1941 fue autorizada su reconstrucción en la forma original (la misma estuvo a cargo del célebre arquitecto Mario J. Buschiazzo) y el 12 de agosto de ese mismo año fue declarada Monumento Histórico Nacional.

Casa de Gobierno

Es el edificio público de mayor jerarquía. Se construyó entre 1908 y 1910 por pedido del gobernador Luis F. Nougués y se inauguró el 9 de julio de 1912. La Casa de Gobierno se realizó para reemplazar al Cabildo en los años de modernización debido a la nueva y creciente industria azucarera. Posee un estilo del barroco francés y del clasicismo italiano y su arquitectura fue fruto de una necesidad de comunicar simbólicamente su rol de edificio “público”. Además de que por su Salón Blanco pasaron centenares de personajes nacionales e internacionales, hay otro dato que hace que sea imprescindible conocerla: allí descansan los restos del ilustre tucumano Juan Bautista Alberdi. Cuando oscurece y se encienden las luces de su fachada, es la postal ideal del casco céntrico de la capital y su belleza se realza aún más.

Casa Padilla

Se trata de un hermoso caserón que perteneció a una familia tradicional de Tucumán: Don Angel Padilla y su mujer, Lastenia Frías. Se construyó hacia 1860 y es uno de los exponentes más notables de la arquitectura italianizante de esa época. Hoy, el visitante puede disfrutar de objetos, colección de muebles, cuadros y porcelanas que pertenecieron a la familia y que hablan, en gran parte, de la historia tucumana colonial. El Museo representa lo que se conoce como “casa chorizo”, con 15 habitaciones que rodean cuatro patios sucesivos, con un típico aljibe en el segundo. Las paredes de este caserón fueron testigos de más de un siglo de historia tucumana.

Dirección: 25 de Mayo 36

Catedral

Justo frente a la Plaza Independencia, se levanta una de las tres iglesias más antiguas de la Argentina: la Catedral, un icono tucumano que encierra pedazos de nuestra historia.
Fue construida a principios del siglo XIX por Pedro Delgare Echeverri, un arquitecto francés que le imprimió el estilo neoclásico; sus torres se coronan por cúpulas y es en una de ellas en donde se encuentra el reloj que pertenecía al Cabildo de Tucumán.
Llama la atención que el templo conserve la cruz de madera desde su fundación y otro dato curioso es que allí permanecen las urnas con los restos de dos personajes de la historia argentina: el general Gregorio Aráoz de Lamadrid y el Obispo Eusebio Colombres.

Museo Nicolás Avellaneda

Hoy Monumento histórico Nacional, el Museo era un punto de encuentro de la sociedad tucumana; lo llamaban la “casa de las 100 puertas” porque ese era el número real de puertas que tenía y, curiosamente, carecía de ventanas.
Fue construido en 1835 por el francés Pedro Etcheberry y es uno de los pocos edificios que se conserva prácticamente intacto.
El turista encontrará documentos e iconografía de la provincia y carbonillas de gobernadores tucumanos realizadas por la escultora Lola Mora.

Museo de Arte Sacro

El Museo de Arte Sacro de la Catedral, nació en 1968 como una iniciativa de la gente de la Parroquia, que se concretó con la labor de Susana Rougés, apoyada por el cura párroco, Monseñor Segundo H, Soria. La primera tarea era la de reunir los vasos sagrados, imágenes y objetos que estuvieran destinados al culto y que por una u otra causa, habían quedado fuera de uso, o que, por utilizarse sólo en contadas ocasiones, raramente estaban a la vista.Así llegó a formarse una importante y significativa colección, que excediendo lo estrictamente litúrgico, rescataba el acervo cultural de Tucumán. Con el tiempo fueron sumándose las donaciones y préstamos de diversos objetos que pertenecieran a las familias tucumanas.
Exhibe piezas de gran valor, desde los lejanos tiempos de Ibatín hasta nuestros días. La imaginería, la pintura, la platería, los ornamentos litúrgicos, los documentos coloniales, tenían la finalidad de guiarnos a lo largo de la historia eclesiástica de Tucumán. Todo esto ha sido conservado en el Museo, evitando así la pérdida o dispersión de un patrimonio tan valioso como querido por este pueblo cristiano.
Hoy el Museo abre sus puertas con esta exposición de obras, donde se exhiben piezas de: la Virgen de Rosario de Pomata (oleo sobre tela – Alto Perú), San Pablo camino a Damasco (Oleo sobre tela de neto estilo neoclásico), San Miguel Arcángel (Oleo sobre tela; figura hierática e ingenua del patrono de la ciudad) , General Celedonio Gutiérrez (obra de la primera época del retratista tucumano, Ignacio Bas), Documentos coloniales, misales, entre otros objetos.

Dirección: Congreso 53 Tel. (0381)-4211213

Museo Timoteo Navarro

En 1908, se empezaba a construir el museo, que hoy es sede de numerosas muestras y obras de representantes de la cultura local y nacional.
Se trata de una obra de la empresa de los hermanos Medicci y ha sido sin duda edificado con el mejor e inconfundible lenguaje académico de influencia francesa, ofrece una fachada majestuosa como signo del rol funcional del edificio.
Durante mucho tiempo funcionó aquí el Consejo de Educación hasta que, en 1977 fue destinado para ser sede del Museo de Bellas Artes. En su interior puede apreciarse un panorama total de la pintura tucumana a través de los tiempos.

Dirección: 9 de Julio 36 Tel. (0381) - 4227300

Parque 9 de Julio

Es el principal paseo verde de la capital tucumana y por eso se lo conoce como el “pulmón de la ciudad”. Centenares de especies de árboles y un verde impecable dan vida a este Parque que encierra a más de 20 estatuas y en donde se encuentra el lago San Miguel y la casa del Obispo Colombres, considerada la “cuna” de la industria azucarera.
Fue inaugurando para los festejos del centenario de la Independencia, en 1916 y está trazado en forma de óvalo, idea del arquitecto francés Carlos Thays.
Además de los múltiples monumentos que guarda, el visitante podrá conocer la Pérgola, el reloj floral y una fuente luminosa. Si de tomar un trago o degustar un buen plato se trata, el Parque posee algunos de los bares y restaurantes más notables de Tucumán.

Museo de la industria azucarera Casa del Obispo Colombres

Un clásico de Tucumán: es el primer lugar en donde se cultivó la caña de azúcar, cultivo que hasta hoy sigue siendo el más importante de la provincia. Fue construido en 1800 y allí vivía el Obispo Eusebio Colombres; es el testimonio claro de las viviendas de los tiempos de Juan Manuel de Rosas.
Allí funciona un museo que guarda muchas de las pertenencias del Obispo y en la parte de afuera, se conserva el trapiche de madera con el que trabajaban la caña los viejos ingenios. Sin duda, un icono de nuestra historia que vale la pena recorrer.

Parque Nacional Campo de Los Alisos

Si de descubrir la selva y el bosque se trata, una visita al Parque Nacional Campo de Los Alisos es tarea obligada para el turista. Sobre la ladera oriental de los Cerros Nevados del Aconquija, el parque se extiende desde los 847 a los 5.200 metros sobre el nivel del mar y ocupa una superficie aproximada de 10.000 hectáreas.
Se creó en 1995 para proteger a un sector representativo de la selva y el bosque montanos y es el único Parque Nacional con ruinas de una ciudadela, tambo y camino inca en su interior.
La zona alta del parque nacional se caracteriza por un clima frío y con nieves permanentes.
Quien lo visite podrá apreciar el laurel, el nogal o el horco molle y decenas de especies de aves, además de mamíferos como el guanaco y el puma.

Plaza Independencia

En el corazón de la ciudad, es el principal paseo público y alrededor de ella se elevan los edificios más relevantes de la historia tucumana.
Su sello distintivo es la estatua de la Libertad que se eleva en el centro: obra de la genial escultora tucumana Lola Mora, que la realizó por pedido del entonces presidente Julio Argentino Roca.
La Plaza fue construida durante el período colonial para albergar los edificios de gobierno y a la Catedral pero con el tiempo creció y se convirtió en un recorrido obligado y en un centro concurrido, rodeado de bares, museos y edificios que conservan su fisonomía: la Casa de Gobierno, Casa Padilla, la Catedral, entre otros.
Entre flores autóctonas, naranjos y edificios, la Plaza también es sede de recurrentes manifestaciones en las que centenares de tucumanos hacen pedidos a los gobernantes de turno.

Reserva Fitozoológica Dr.Carlos Pellegrini

El turista que visite la Reserva Carlos Pellegrini, a sólo 94 kilómetros de la capital, se sumergirá en una perfecta selva y será testigo de más de 150 especies exóticas como tucanes, leones, tigres de bengala y flamencos y otras autóctonas como zorros, águilas, pumas y tapires.
Ideal para aventureros, este recorrido de dos horas y media propone un circuito ecológico que recorre 1.700 metros en el que el visitante deberá cruzar los ríos Tipas y La Angostura mientras se deleita con el paisaje típico de Las yungas.
Informes y Reservas: Tel. 4245375

Reserva Forestal La Florida

Quien camine entre la selva de la Reserva La Florida, a sólo 60 kilómetros de la capital, lo hará en un escenario único y empapado de historia que guarda el ambiente original de las yungas, tal como lo vivieron los pueblos indígenas. Se trata de la primera Reserva Provincial de la Nación y sólo aquí el turista puede visitar el único relicto de selva pedemontana de la provincia y ascender hasta los pastizales de neblina y altoandinos.
La zona comprende una importante superficie de bosques naturales y el turista podrá observar unas 39 especies de mamíferos y 58 especies de aves para la reserva. Ocupa unas 10.000 hectáreas y tiene una altitud que va desde los 550 a los 5.400 metros sobre el nivel del mar.

Ruinas de San José de Lules

A sólo 23 kilómetros de San Miguel, podrá conocer la escuela, los dormitorios y el almacén de los indios Lules, el convento de los Jesuitas, una capilla y decenas de objetos de un valor incalculable que hacen a nuestra cultura y raíces.
No es en vano que las Ruinas de San José de Lules sean Monumento Histórico Nacional desde 1944: son un vivo testimonio de la época de la conquista española y los jesuitas cultivaron allí por primera vez la caña de azúcar.
Están formadas por una antigua Capilla y un Convento que fueron fundados por los Jesuitas en 1670, en donde el visitante podrá observar elementos originales, elaborados y utilizados por los padres de la Compañía de Jesús.
El convento de San José de Lules desborda historia: allí se ubican los dormitorios, el almacén, los talleres y el colegio donde estudiaban los Indios Lules y allí funcionó además el primer colegio público de la Argentina. Y eso no es todo: Manuel Belgrano y José de San Martín acamparon allí durante las guerras de Independencia.