Angosto de Jaire

Se trata de dos inmensas paredes de granito negro, atravesadas por el curso de un arroyo manso que repentinamente se transforma en una vertiente.
Es un angostisimo corredor de no más de un metro en su parte más ancha. Los paredones cubiertos de musgo y bañados por leves cascadas son tan altos que no dejan ver el cielo transformándose en un laberinto de helechos, lianas y tupidas arboledas.
La salida esta siempre mas allá, y es donde no llegaremos porque la tradición dice que allí vive Coquena, la divinidad indígena que protege a los animales con su mano de lana y reserva la de hierro para los cazadores.

Ubicación