Abadía del Niño Dios

El paisaje que rodea la Abadía se caracteriza por suaves lomadas, muy pintorescas, coloreadas de todo tipo de verdes. Toda esta zona está regada por arroyos que desembocan en el riacho Victoria, afluente del río Paraná, o en los bañados adyacentes al mismo. En la cima de una de las colinas del lugar se levanta el conjunto de los edificios del Monasterio. El parque circundante tiene una gran variedad de árboles y plantas, incluso especies exóticas y medicinales. Asimismo cobija gran cantidad de aves.

Ubicación